EL COLOR QUE VINO DEL ESPACIO.
Ficha técnica.
Autor: H.P. Lovecraft
Año de publicación: 1927 (en la revista Amazing Stories)
Género: Horror cósmico / Ciencia ficción
Contexto: Pertenece al ciclo de los Mitos de Cthulhu, aunque es una historia autoconclusiva.
Introducción: La joya del autor.
Se dice que el propio Lovecraft consideraba este relato como su mejor obra. A diferencia de otros cuentos suyos que dependen de bestias físicas o dioses antiguos con nombres propios como Cthulhu o Dagon, aquí el horror es puramente ambiental y conceptual. Es la definición perfecta del horror cósmico: la idea de que el universo está lleno de fuerzas indiferentes a la vida humana, incomprensibles y devastadoras.
Sinopsis.
La historia comienza con un narrador, un topógrafo de la ciudad de Arkham, que está inspeccionando la zona para la construcción de un nuevo embalse. Se encuentra con una región desolada al oeste de la ciudad, conocida por los lugareños como la "tierra arrasada" (the blasted heath). Nadie vive allí, la vegetación es grisácea y enfermiza, y el agua sabe posee un sabor extraño.
Intrigado, el narrador investiga la historia del lugar y descubre la tragedia de la familia Gardner, que habitaba una granja abandonada en la zona décadas atrás. El relato hace un flashback al momento en que un meteorito cae en la propiedad. Desde ese día, una extraña presencia comienza a corromper la tierra, las plantas, los animales y, finalmente, las mentes y cuerpos de los miembros de la familia. Lo que cae del cielo no es una roca común, sino algo que emite un color que no existe en el espectro visible humano, una entidad viva que se alimenta de la propia esencia vital de todo lo que toca.
Análisis Temático.
Ambientado en la campiña de Massachusetts, el aislamiento de la familia Gardner es crucial. No hay vecinos que cercanos que les ayuden, ni policía que investigue a tiempo. La soledad amplifica la locura y hace que la amenaza sea incontestable.
El genio del relato reside en el antagonista elegio: un color. Lovecraft se esfuerza (y fracasa intencionalmente) en describirlo. Al no poder nombrarlo ni visualizarlo completamente, el lector siente una inquietud profunda. Representa lo desconocido absoluto. No es un monstruo al que se pueda enfrentar y disparar; es una ley de la naturaleza alienígena.
A diferencia de las historias de fantasmas donde la casa está encantada, aquí es la biología la que falla. Las plantas crecen gigantes pero sin sabor, los animales mutan en formas grotescas y la gente se marchita. Lovecraft toca un miedo primigenio como es nuestro entorno, del cual dependemos para sobrevivir, pero que se vuelve hostil y tóxico.
La entidad no es "mala" en el sentido estricto de la palabra. No odia a los Gardner. Simplemente está allí, consumiendo recursos como un hongo o un virus. Esta indiferencia es más aterradora que la maldad, porque implica que la humanidad es insignificante para él.
Estilo y Atmósfera.
El uso de un narrador externo, en este caso el topógrafo, que investiga los hechos a posteriori le da un tono de documental o informe forense, lo que contribuye a aportar credibilidad a lo fantástico del relato.
El ritmo del relato es pausado, sin prisas ni estridencias. Comienza con curiosidad científica, pasa a la inquietud agrícola, luego al terror doméstico y termina en una catástrofe sobrenatural.
Lovecraft usa un lenguaje barroco y adjetivado para transmitirnos la idea de decadencia. Palabras como "putrefacto", "viscoso", "atrofiado" y "ciclópeo" crean una textura sensorial desagradable que impregna la lectura en todo momento.


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